¿Cómo se valora el estado nutricional de un paciente en pediatría?

14 de Ene 2026

Dr. Carlos Marcilla Vázquez
Médico especialista en pediatría del Hospital General Universitario Albacete

Con frecuencia no somos plenamente conscientes de la relevancia que tiene una adecuada nutrición en nuestra vida diaria. La falta de control sobre el peso corporal o sobre la calidad y cantidad de los alimentos consumidos puede conducir, incluso de forma inadvertida, a situaciones de malnutrición.

En el contexto de la medicina moderna, el estado nutricional de una persona constituye un factor determinante en la planificación y el abordaje de prácticamente cualquier tratamiento. Surge así la necesidad de aclarar qué se entiende por nutrición y cuáles son los elementos que deben analizarse para evaluar de forma correcta el estado nutricional de un individuo.

La nutrición se define como la condición corporal resultante del equilibrio entre la ingesta de alimentos y su adecuada utilización por parte del organismo. Para valorar el estado nutricional, los profesionales sanitarios disponen de diferentes herramientas y recursos específicos.

En el ámbito de la pediatría, la herramienta fundamental es la valoración nutricional. Esta permite describir el estado nutricional del niño, estimar sus requerimientos y, cuando resulta necesario, intervenir de manera precoz en aquellos pacientes con riesgo nutricional, ya sea por déficit o por exceso. Para ello, el pediatra se apoya en varios pilares esenciales: la historia clínica y dietética, la exploración física —incluida la antropometría— y, en determinados casos, la evaluación de parámetros analíticos.

Recursos para la valoración nutricional en pediatría

Historia clínica: Consiste en un resumen detallado del estado de salud del paciente, donde se recoge la evolución de patologías previas o la presencia de anomalías relevantes. Desde el punto de vista nutricional, resulta especialmente importante revisar la existencia de enfermedades agudas o crónicas, el apetito, la conducta alimentaria y el entorno familiar del niño.

Análisis de la ingesta: El estudio del comportamiento alimentario, así como de la cantidad y calidad de los alimentos ingeridos, es clave para determinar el estado nutricional. Habitualmente se evalúa mediante encuestas dietéticas, utilizando el recuerdo dietético de las últimas 24 horas o a través de un diario dietético que recoge la alimentación de tres días no consecutivos, incluyendo al menos un día festivo.

Exploración física: La exploración física permite identificar signos clínicos orientativos de posibles déficits nutricionales. En este apartado destaca la antropometría, especialmente la medición del peso y la talla. De forma complementaria, pueden evaluarse los pliegues cutáneos (bicipital, tricipital o subescapular) y distintos perímetros corporales, como el cefálico, el braquial o el de la cintura.

La medición del peso y la talla es fundamental, ya que permite calcular diversos índices nutricionales de gran utilidad clínica:

- Relación peso/talla
Indicada para una valoración rápida del estado nutricional, independiente de la edad y la raza. Un percentil inferior a 3 indica desnutrición establecida; valores por debajo del percentil 10 sugieren riesgo de malnutrición, mientras que percentiles superiores a 90 y 97 se asocian a riesgo de sobrepeso y obesidad, respectivamente.

- Porcentaje de peso estándar (clasificación de Waterlow)
Se calcula como: peso (kg) × 100 / peso correspondiente al percentil 50 para la talla actual.
Es útil para valorar la malnutrición aguda. Un valor superior al 90 % se considera normal. Valores inferiores indican malnutrición aguda leve (80–89 %), moderada (70–79 %) o grave (< 70 %).

- Porcentaje de talla para la edad (clasificación de Waterlow)
Se obtiene mediante: talla real (cm) × 100 / talla correspondiente al percentil 50 para la edad.
Permite evaluar la malnutrición crónica. Se consideran normales los valores superiores al 95 %. Los valores inferiores indican malnutrición leve (90–94 %), moderada (85–89 %) o grave (< 85 %).

- Índice de masa corporal (IMC)
Se calcula como peso (kg) / talla² (m²). Está indicado principalmente para la valoración de sobrepeso y obesidad en niños mayores de 6 años. Un percentil de IMC superior a 85 es indicativo de sobrepeso y superior a 95 de obesidad. No obstante, este índice no distingue entre masa magra y masa grasa, por lo que no permite diferenciar entre sobrepeso y una constitución atlética.

Parámetros analíticos
El estudio analítico se reserva para situaciones concretas y específicas. Es especialmente útil en la evaluación de proteínas séricas con distinta vida media, lo que permite detectar cambios tanto agudos como crónicos en el estado nutricional.

La albúmina sérica, con una vida media de 18 a 20 días, resulta útil en la valoración de la desnutrición crónica. Por su parte, la prealbúmina y la proteína transportadora de retinol, con vidas medias de 48 y 12 horas respectivamente, son marcadores más sensibles para la detección de desnutrición aguda.

Para que la valoración nutricional sea completa y precisa, se recomienda incluir en el estudio analítico la determinación de minerales y vitaminas, tanto liposolubles como hidrosolubles, siempre que esté clínicamente indicado.

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