Déficit de calcio y suplementación en la tercera edad
13 de Dic 2024
Aunque el calcio es esencial en todas las etapas de la vida, los cambios fisiológicos asociados al envejecimiento pueden afectar a su absorción y metabolismo, aumentando su relevancia en esta etapa.
El calcio es el cuarto componente más importante del cuerpo humano, después del agua, las proteínas y las grasas, y desempeña un papel esencial en múltiples funciones del organismo, especialmente en la salud ósea. Sin embargo, este equilibrio puede verse comprometido con el paso del tiempo.
¿Qué cambia a partir de los 50 años?
A partir de los 50 años, la capacidad del intestino para absorber calcio disminuye progresivamente. Esto significa que una dieta que antes era suficiente puede dejar de cubrir las necesidades reales del organismo. Cuando no se aporta el calcio necesario, el cuerpo recurre a las reservas almacenadas en los huesos, lo que incrementa el riesgo de desarrollar osteoporosis y fracturas.
¿Por qué se produce el déficit de calcio en esta etapa?
Este déficit de calcio puede estar relacionado con distintos factores. Por un lado, la disminución de la absorción intestinal, a menudo agravada por una falta de vitamina D. Por otro, los cambios hormonales propios de esta etapa, como la reducción de estrógenos en mujeres tras la menopausia, que puede provocar una pérdida significativa de masa ósea. A esto se suman la menor actividad física y una alimentación pobre en calcio y vitamina D, que contribuyen de forma directa al deterioro de la salud ósea.
¿Qué consecuencias puede tener una deficiencia prolongada?
Además de la osteoporosis, una deficiencia prolongada de calcio puede dar lugar a otros problemas de salud, como dolor articular, calambres musculares, alteraciones del ritmo cardíaco, deterioro cognitivo o incluso convulsiones en los casos más graves.
¿Cuánto calcio se necesita en la tercera edad?
En la tercera edad, las necesidades diarias de calcio se sitúan en torno a los 1.500 mg. Idealmente, esta cantidad debería alcanzarse a través de la alimentación, priorizando alimentos ricos en calcio como los lácteos, las verduras de hoja verde, las legumbres, algunas frutas y los pescados azules, que además aportan vitamina D. Sin embargo, cuando la dieta no es suficiente, puede ser necesario recurrir a la suplementación.
¿Qué papel tienen los suplementos de calcio?
Los suplementos de calcio están diseñados para complementar la dieta cuando la ingesta es insuficiente. Se presentan en distintos formatos, como comprimidos, cápsulas, líquidos o polvos, y no deben considerarse ni medicamentos ni sustitutos de una alimentación equilibrada. Es fundamental seguir siempre las recomendaciones de un profesional sanitario, ya que el tipo de suplemento y la dosis adecuada deben adaptarse a cada persona, teniendo en cuenta posibles interacciones con otros tratamientos y efectos secundarios, como el estreñimiento.
¿Cómo cuidar la salud ósea en esta etapa de la vida?
Para mantener una adecuada salud ósea en esta etapa de la vida, es recomendable seguir una dieta equilibrada rica en calcio, evitar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol, realizar ejercicio físico de forma regular y segura, y exponerse al sol con protección para favorecer la síntesis de vitamina D.