Disfagia y Alzheimer

10 de Ene 2023

Dra. Nuria Reyes Perera
Especialista en neurología en el Hospital General de Valdepeñas

 

La disfagia, definida como la dificultad para tragar sólidos o líquidos, es una complicación frecuente en enfermedades neurológicas, especialmente en la enfermedad de Alzheimer. Aunque no suele manifestarse en las fases iniciales, afecta a más del 80% de los pacientes en estadios moderados y avanzados, y representa un riesgo significativo para su salud y calidad de vida.

 

ORIGEN Y EVOLUCIÓN

En el Alzheimer, la disfagia es de origen neurógeno. Se produce por un retraso del reflejo deglutorio, que normalmente impide que el alimento pase a la vía aérea. A medida que avanza la enfermedad, también se altera la coordinación de los movimientos implicados en la deglución. Esta dificultad no suele ser verbalizada por el paciente, lo que complica su detección.

 

SIGNOS Y SÍNTOMAS

Es fundamental que cuidadores y familiares estén atentos a señales que pueden indicar la presencia de disfagia:

- Tos o carraspeo frecuente tras comer o beber

- Cambios en la voz (gangosa, ronquera)

- Dificultades respiratorias o en el habla después de tragar

- Babeo o caída de alimentos de la boca

- Necesidad de tragar varias veces por residuos en la boca o faringe

- Dolor al tragar

- Atragantamientos frecuentes

- Fiebre sin causa aparente

- Pérdida de peso

- Infecciones respiratorias recurrentes

- Lentitud al comer (30-45 minutos por comida)

- Fobia a comer o rechazo de alimentos y líquidos

 

CONSECUENCIAS

La principal complicación de la disfagia en el Alzheimer son las microaspiraciones, que pueden pasar desapercibidas pero provocan infecciones respiratorias graves, como la neumonía. Estas infecciones suelen requerir hospitalización y pueden derivar en desnutrición, encamamiento e inmovilización.

Además, la disfagia contribuye a la pérdida de apetito, peso y masa muscular, afectando directamente la nutrición del paciente desde las primeras fases de la demencia.

 

ABORDAJE Y RECOMENDACIONES

Una vez detectada la disfagia, se recomienda:

- Evaluar la tolerancia del paciente mediante el test de volumen/viscosidad

- Aplicar estrategias ambientales y posturales durante la alimentación

- Modificar las texturas de la dieta, basándose en la alimentación tradicional y complementándola con preparados comerciales y suplementos nutricionales

La alimentación oral asistida es la forma más natural y adecuada en pacientes con demencia avanzada, respetando siempre su voluntad previamente expresada. Las sondas de alimentación no han demostrado beneficios en estos casos.

 

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