Efectos secundarios del cáncer: diarrea, dolor al tragar, náuseas y vómitos

02 de Abr 2025

Dr. Luis Miguel Luengo Pérez
Médico especialista en Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario de Badajoz

 

Durante el tratamiento del cáncer pueden aparecer distintos efectos secundarios que afectan directamente a la alimentación y a la calidad de vida. Entre los más frecuentes se encuentran la diarrea, el dolor al tragar y las náuseas y vómitos. Una adecuada estrategia nutricional y algunos cambios en los hábitos alimentarios pueden ayudar a reducir su intensidad y a prevenir complicaciones como la deshidratación o la desnutrición.

 

DIARREA

La diarrea se define como la evacuación de tres o más deposiciones no sólidas al día. En personas con cáncer puede producirse como consecuencia de la quimioterapia o la radioterapia, especialmente cuando afectan al intestino, aunque también puede deberse a gastroenteritis, intoxicaciones, una digestión insuficiente o al efecto laxante de determinados fármacos y edulcorantes.

En estos casos, los dos principales objetivos nutricionales son evitar la deshidratación y prevenir la desnutrición. Para ello, es fundamental ingerir líquidos abundantes y con frecuencia, repartidos en pequeños volúmenes, preferiblemente más de dos litros al día. Es recomendable que estos líquidos contengan sales y azúcar, ya que la pérdida producida por la diarrea no es solo de agua. Pueden tomarse limonada, infusiones no estimulantes con azúcar y limón, caldo de arroz con sal o soluciones de rehidratación oral, tanto comerciales como caseras.

Si no es posible compensar las pérdidas por vía oral, puede ser necesario recurrir a sueros por vía subcutánea o intravenosa, decisión que deberá tomar siempre el profesional sanitario.

Una vez iniciada la rehidratación, y según la intensidad de la diarrea, se debe comenzar progresivamente con la alimentación. Se recomienda realizar al menos seis comidas al día, poco abundantes, cuando exista algo de apetito, y tomar los alimentos templados, evitando temperaturas extremas. Es aconsejable reducir los residuos de la dieta, evitando frutas y hortalizas con piel, legumbres, verduras, frutos secos y alimentos ricos en fibra insoluble.

Como fuentes de proteínas se aconseja el consumo de pescado blanco hervido, pollo sin piel cocido o jamón cocido sin grasa. Resultan especialmente útiles los alimentos ricos en fibra soluble, que ayudan a regular el tránsito intestinal, como la manzana pelada, el plátano, el membrillo, la patata, la zanahoria y el arroz cocido. También pueden consumirse alimentos sin fibra, como pasta, sémola o pan blanco tostado.

Es importante reducir el contenido graso de la dieta, optando por yogures naturales desnatados y limitando el uso de aceite, así como evitar fritos, embutidos, precocinados y natas. Asimismo, deben evitarse las bebidas con efecto laxante, como el café, el té, el alcohol, el zumo de naranja, el chocolate, los refrescos de cola y las bebidas con gas. En función del tipo de diarrea, el consumo de lácteos desnatados con probióticos puede ser beneficioso, mientras que ciertos edulcorantes como el maltitol, el sorbitol o el xilitol conviene evitarlos.

 

DOLOR AL TRAGAR

El dolor al tragar en pacientes oncológicos suele estar provocado por la inflamación de la mucosa como efecto secundario de la radioterapia, especialmente en tratamientos dirigidos a cabeza y cuello. También puede deberse a determinadas quimioterapias, a otros fármacos o a infecciones por hongos asociadas a una bajada de defensas o al uso de antibióticos.

Para hacer frente a este efecto secundario es fundamental mantener una correcta higiene oral. En algunos casos, el uso de anestésicos en jarabe antes de las comidas puede ayudar a disminuir el dolor y facilitar una mayor ingesta de alimentos.

La elección de los alimentos es clave, ya que ciertas características pueden aumentar el dolor al tragar. Se deben evitar los alimentos muy fríos o muy calientes, ya que las temperaturas extremas pueden intensificar la molestia. También conviene limitar los alimentos ácidos, como los zumos, las frutas ácidas o el tomate, así como aquellos que contengan sustancias irritantes, como especias, picantes, pimentón o cebolla.

La textura y la fluidez de los alimentos también influyen de forma importante. Es recomendable evitar alimentos secos o con aristas y optar por preparaciones blandas y fáciles de masticar. Deben evitarse alimentos crudos y priorizar aquellos elaborados mediante cocción o asado tipo papillote, frente a preparaciones a la plancha o asados secos.

Se aconseja tomar los alimentos a temperatura ambiente, masticarlos muy bien y tratar de dejarlos con una textura similar a un puré antes de tragarlos. El uso de salsas suaves, como bechamel, mayonesa, nata, mantequilla o purés poco espesos, puede facilitar el paso del alimento. También puede ser útil acompañar los bocados sólidos con líquidos o mezclar alimentos sólidos con líquidos para mejorar la fluidez. En los casos en los que el dolor al tragar se acompañe de sequedad de boca, es conveniente estimular la salivación.

 

NÁUSEAS Y VÓMITOS

Las náuseas y los vómitos son efectos secundarios frecuentes durante el tratamiento con quimioterapia, aunque su aparición puede variar en función de los fármacos utilizados y de la premedicación. También pueden presentarse cuando el tumor se localiza en el tubo digestivo o en el sistema nervioso central.

Además del tratamiento farmacológico, se ha demostrado que una adecuada estrategia dietética, basada en modificar el tipo de comidas, su composición, la forma de comer y el entorno, contribuye a disminuir la intensidad y la frecuencia de estos síntomas.

Se recomienda reducir el volumen de las comidas y aumentar su frecuencia, procurando comer antes de tener apetito, ya que el hambre puede aumentar las náuseas. Es importante tomar los alimentos despacio y a temperatura fría o templada, evitando saltarse comidas o comer en exceso.

Conviene evitar permanecer en la cocina durante la preparación de la comida y comer en un ambiente tranquilo y fresco. Se deben evitar los alimentos con olores fuertes o desagradables, así como otras sustancias con olores intensos, como perfumes o productos de limpieza. También es aconsejable evitar texturas desagradables y masticar muy bien los alimentos antes de tragarlos.

Durante las comidas se recomienda no tomar líquidos, para no aumentar el contenido del estómago con alimentos que aportan menos nutrientes que los sólidos. Entre comidas, en cambio, es conveniente tomar líquidos fríos con aporte nutricional, como leche desnatada, zumos o suplementos nutricionales.

Una alimentación variada y rica en proteínas puede mejorar las náuseas y los vómitos. De hecho, se ha observado que consumir alimentos o suplementos ricos en proteínas antes de un ciclo de quimioterapia reduce de forma muy significativa el riesgo de presentar estos síntomas posteriormente. Asimismo, añadir jengibre al suplemento proteico puede contribuir a disminuir el riesgo de náuseas y vómitos. Por último, es recomendable reducir el contenido graso de los alimentos, ya que las grasas retrasan el vaciado gástrico y aumentan la probabilidad de presentar estos efectos secundarios.

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