Esclerosis múltiple y disfagia

23 de Ene 2024

Dr. Alfredo Zamora Mur
Especialista en geriatría del Hospital Sagrado Corazón de Jesús

 

Las personas que conviven con enfermedades crónicas, como la esclerosis múltiple (EM), no están exentas, desafortunadamente, del riesgo de desarrollar otras comorbilidades asociadas a su patología de base.

Diversos estudios señalan que aproximadamente el 40 % de las personas diagnosticadas con esclerosis múltiple presentan episodios de atragantamiento silente, un síntoma característico de la disfagia.

 

¿QUÉ ES LA DISFAGIA?

La disfagia es una alteración de la deglución que compromete su eficacia y/o seguridad. Puede aparecer como consecuencia de un proceso agudo y puntual o desarrollarse de forma progresiva, ya sea por el envejecimiento o por la presencia de determinadas enfermedades neurológicas, entre ellas la esclerosis múltiple.

La aparición de la disfagia suele ir acompañada de signos de malnutrición, ya que dificulta el aporte adecuado de nutrientes al organismo. Esta situación puede acelerar la evolución y agravar las consecuencias de enfermedades crónicas como la EM.

Cuando la disfagia y la esclerosis múltiple coexisten, los datos disponibles no resultan alentadores. Únicamente alrededor del 20 % de las personas con EM presenta un estado nutricional satisfactorio. Además, parece existir una relación directa entre el grado de discapacidad y la aparición de la desnutrición, ya que en los estadios de discapacidad mínima no se observan casos significativos de este problema.

Si a esta realidad se suma la elevada prevalencia de comorbilidades como la disfagia, el número de personas afectadas por desnutrición aumenta de forma considerable.

 

 

AFECTACIONES ASOCIADAS A LA DISFAGIA

La disfagia compromete la capacidad de alimentarse e hidratarse de manera segura, convirtiéndose en un factor determinante en el desarrollo de cuadros de desnutrición y deshidratación.

Asimismo, la alteración de la eficacia de la deglución puede dar lugar a complicaciones respiratorias graves, como atragantamientos, infecciones respiratorias recurrentes e incluso situaciones potencialmente mortales.

En las personas que presentan tanto disfagia como esclerosis múltiple resulta fundamental la intervención terapéutica para minimizar las consecuencias derivadas de la coexistencia de ambas patologías. Algunas de estas medidas pueden incorporarse como hábitos en la vida diaria del paciente.

Recomendaciones nutricionales

Alimentos aconsejables

Observación: Evitar la presencia de ternillas, huesecillos y nervios.

 

- Texturas homogéneas: cremas, purés y alimentos triturados

- Yogures sin trozos de fruta, natillas y flanes

- Carnes y pescados blandos, cortados en trozos pequeños y cocinados con salsa (tomate, mayonesa, etc.)

 

Alimentos poco aconsejables

- Texturas mixtas (pisto de verduras, menestra, arroz, ensaladas)

- Dobles texturas (sopas con elementos líquidos y sólidos)

- Alimentos fibrosos (espárragos, alcachofas)

- Alimentos con piel (alubias, lentejas, garbanzos, pimientos)

- Especias secas (tomillo, romero, perejil)

- Frutas con alto contenido en agua (naranja, mandarina, melón, sandía)

- Frutos secos

 

Alimentos desaconsejables

Observación: En general, deben evitarse los alimentos muy secos o crujientes que se desmenuzan en la boca.

- Cereales tipo muesli y texturas excesivamente secas

- Pan integral, con semillas o tostado

- Torreznos, patatas fritas y chips

- Jamón y quesos curados o duros

 

Recomendaciones generales

- Utilizar tenedor o cuchara, siguiendo las indicaciones específicas sobre el tamaño del cubierto, la cantidad de alimento por toma y las adaptaciones necesarias para facilitar la autoalimentación.

- Mantener la cabeza ligeramente flexionada durante la deglución, con la espalda alineada y apoyada en el respaldo de la silla.

- Las personas alimentadas mediante gastrostomía (PEG) deben recibir la alimentación en posición sentada.

- Comer en un ambiente tranquilo, sin distracciones ni prisas.

- Realizar una correcta higiene oral y dental después de cada comida.

- Permanecer sentado o de pie durante al menos 30 minutos tras la ingesta, evitando tumbarse.

- No utilizar pajitas ni jeringas.

- Evitar hablar mientras se ingieren alimentos.

- No hiperextender la cabeza durante la deglución.

- Asegurarse de que la boca esté limpia y sin residuos antes de la siguiente cucharada.

- Comprobar que los alimentos se encuentran a una temperatura adecuada.

- Siempre que sea posible, comer sentado y fuera de la cama.

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