Esclerosis múltiple y nutrición: una aliada clave para la calidad de vida

02 de Mayo 2024

Dr. Alfredo Zamora Mur
Especialista en geriatría del Hospital Sagrado Corazón de Jesús

La nutrición es uno de los pilares fundamentales para la salud y el desarrollo humano. Una alimentación adecuada resulta esencial en cualquier etapa de la vida, pero cobra una relevancia especial en personas con enfermedades crónicas como la esclerosis múltiple (EM). La malnutrición, tanto por déficit como por exceso, puede aumentar la morbilidad y la mortalidad, especialmente en personas con comorbilidades, por lo que el control nutricional adquiere un papel central en el abordaje integral de la enfermedad.

La esclerosis múltiple es un trastorno inflamatorio crónico y autoinmune del sistema nervioso central en el que el sistema inmunitario ataca la vaina de mielina que recubre las células nerviosas del cerebro, el nervio óptico y la médula espinal. Este proceso puede dar lugar a inflamación, alteraciones digestivas y mentales, fatiga, discapacidad y debilidad muscular. En algunos casos, la enfermedad se ha asociado a hábitos dietéticos proinflamatorios relacionados con el metabolismo y la microbiota intestinal.

 

LA IMPORTANCIA DE UNA DIETA VARIADA Y EQUILIBRADA

Tanto especialistas como pacientes coinciden en que mantener una dieta variada y equilibrada contribuye de forma positiva al estado general del organismo. En las personas con esclerosis múltiple, asegurar un aporte adecuado de todos los nutrientes es fundamental para el correcto funcionamiento corporal, aunque no exista evidencia científica que relacione la alimentación con la efectividad de un tratamiento curativo a largo plazo.

La investigación sobre el eje nutrición–microbiota–cerebro ha reforzado el interés científico en la alimentación como factor modulador de la sintomatología de distintas enfermedades. En el caso de la esclerosis múltiple, al tratarse de un proceso inflamatorio crónico, una dieta saludable puede ejercer un efecto antiinflamatorio y contribuir a mejorar el curso de la enfermedad y la calidad de vida.

Diversos estudios han señalado que el peso corporal puede actuar como factor de riesgo en el desarrollo de la esclerosis múltiple. El aumento de peso, la posible deficiencia de vitamina D asociada y una mayor actividad del sistema inmunitario pueden favorecer procesos inflamatorios. Por este motivo, la combinación de una alimentación adecuada y la práctica de actividad física resulta clave para el bienestar general de estos pacientes.

 

RECOMENDACIONES GENERALES DE ALIMENTACIÓN

Una dieta adecuada para personas con esclerosis múltiple debe basarse en principios sencillos y sostenibles:

- Priorizar carnes magras y eliminar la grasa visible.

- Consumir aves de corral sin piel.

- Aplicar técnicas de cocción que reduzcan el contenido graso, como el horno o el vapor.

- Sustituir las grasas animales, como la mantequilla, por aceites vegetales, especialmente aceite de oliva o girasol.

- Consumir diariamente más de dos piezas de fruta y al menos dos raciones de verduras, combinando crudas y cocinadas.

- Priorizar el consumo de legumbres, cereales, pan, pasta y arroz integrales.

- Evitar las bebidas alcohólicas, ya que pueden agravar la fatiga, la debilidad y los problemas de equilibrio.

Además, se recomienda realizar entre tres y cuatro comidas al día de forma moderada, reducir el consumo de grasas, azúcares y sal, aumentar la ingesta de frutas, verduras y féculas, y mantener una correcta hidratación, con un consumo mínimo aproximado de litro y medio de agua diario. También es aconsejable evitar el tabaco y realizar ejercicio físico de manera regular.

 

 

ALIMENTOS CON EFECTOS POSITIVOS EN LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE

Algunos estudios clínicos han observado efectos beneficiosos de determinados alimentos sobre algunos síntomas de la esclerosis múltiple. Entre ellos destacan:

- Aceite de pescado y aceite de oliva, por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.

- Cacao, estudiado por su posible efecto sobre la fatiga.

- Cúrcuma (Curcuma longa), con propiedades antiinflamatorias y neuroprotectoras, aunque se requieren más investigaciones para confirmar su impacto clínico.

- Salmón, especialmente el salmón salvaje, por su elevado contenido en vitamina D.

La vitamina D es uno de los nutrientes más relevantes en el contexto de la esclerosis múltiple. La ingesta recomendada se sitúa entre 10 y 20 μg al día, y el salmón constituye una fuente destacada de este nutriente. Por ello, se aconseja su consumo regular, junto con una exposición moderada al sol y la práctica de actividad física al aire libre.

Otros nutrientes, como los ácidos grasos poliinsaturados (PUFAs), han mostrado efectos protectores frente a la enfermedad. Aunque no influyen directamente en su progresión, algunos estudios indican que pueden contribuir a reducir las recaídas.

 

 

SOPORTE NUTRICIONAL Y NUTRICIÓN ENTERAL

En determinadas situaciones, una dieta oral convencional puede no ser suficiente para cubrir las necesidades nutricionales de una persona. Esto puede deberse a dificultades en la ingesta, problemas de absorción o alteraciones anatómicas o funcionales del aparato digestivo. En estos casos, y siempre que la vía digestiva sea viable y segura, los profesionales sanitarios pueden recomendar la nutrición enteral.

La nutrición enteral consiste en la administración de nutrientes a través del tracto digestivo mediante fórmulas específicas, distintas de la alimentación oral habitual. Este tipo de soporte puede beneficiar a personas desnutridas, con pérdida de masa muscular, trastornos de absorción, anorexia u otras dificultades relacionadas con la alimentación tradicional.

Algunas personas con esclerosis múltiple pueden requerir este tipo de soporte durante su tratamiento. Más allá del tipo de nutrición, los especialistas coinciden en que el control alimentario es fundamental para mejorar la calidad de vida del paciente. La educación nutricional personalizada, como terapia no farmacológica, puede ayudar a cubrir los requerimientos nutricionales y a recuperar una sensación de control sobre la propia salud.

 

BENEFICIOS DE UNA NUTRICIÓN ADECUADA

Mantener una alimentación adecuada en personas con esclerosis múltiple contribuye a:

- Mejorar la calidad de vida.

- Prevenir y tratar patologías crónicas asociadas, como diabetes, dislipemias, alteraciones tiroideas, obesidad y cardiopatía isquémica.

- Combatir la sarcopenia y la desnutrición.

- Reducir la fatiga crónica y la debilidad muscular asociadas a la enfermedad.

En conjunto, la nutrición no sustituye al tratamiento médico de la esclerosis múltiple, pero sí constituye un apoyo fundamental para el bienestar físico y funcional de quienes conviven con esta enfermedad.

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