Hipoglucemia: cómo reconocerla, tratarla y prevenir sus complicaciones
06 de Abr 2025
La hipoglucemia es una alteración metabólica que se produce cuando los niveles de glucosa en sangre descienden por debajo de lo normal. La glucosa es la principal fuente de energía del organismo y, especialmente, del cerebro, por lo que su disminución puede impedir que el cuerpo realice correctamente sus funciones. En personas con diabetes, se considera hipoglucemia un nivel de glucosa en sangre inferior a 70 mg/dl, aunque los rangos objetivo deben individualizarse en cada paciente.
CAUSAS DE LA HIPOGLUCEMIA
La hipoglucemia se presenta con mayor frecuencia en personas con diabetes y suele estar relacionada con distintos factores vinculados al tratamiento y al estilo de vida. Entre las causas más habituales se encuentran:
- El exceso de medicación antidiabética, siendo más frecuente en tratamientos con insulina que con fármacos orales.
- Una ingesta insuficiente de alimentos, el retraso de las comidas o el hecho de saltárselas.
- El consumo de bebidas alcohólicas.
- La interacción de algunos medicamentos con los antidiabéticos orales.
- La realización de ejercicio físico intenso o prolongado. Es importante tener en cuenta que la hipoglucemia puede aparecer hasta 12 horas después de la actividad física.
Estos factores pueden provocar un desequilibrio entre la cantidad de glucosa disponible y las necesidades energéticas del organismo.
TIPOS DE HIPOGLUCEMIA
Existen diferentes tipologías de hipoglucemia, que se clasifican en función de la presencia de síntomas y de la gravedad del episodio:
- Hipoglucemia grave: requiere la ayuda de otra persona para su recuperación, mediante la administración de carbohidratos, glucagón u otras medidas. La recuperación neurológica tras normalizar la glucemia se considera evidencia suficiente, incluso si no se dispone de una medición en ese momento.
- Hipoglucemia documentada sintomática: se acompaña de síntomas típicos y de una determinación de glucosa en sangre inferior a 70 mg/dl.
- Hipoglucemia asintomática: se detecta un nivel de glucosa inferior a 70 mg/dl sin que el paciente presente síntomas.
- Hipoglucemia sintomática probable: aparecen síntomas típicos, pero no se dispone de una medición de glucosa, aunque se presume que el nivel es inferior a 70 mg/dl.
- Seudo-hipoglucemia: el paciente presenta síntomas compatibles con hipoglucemia, pero la glucemia medida es superior a 70 mg/dl. Suele darse en personas con mal control glucémico, que perciben síntomas a niveles más altos de glucosa.
Los síntomas pueden variar notablemente en función de si la hipoglucemia es leve o grave.
Sintomatología de la hipoglucemia leve
Los síntomas de la hipoglucemia suelen aparecer de forma rápida y pueden variar de una persona a otra e incluso entre distintos episodios. En algunos casos, puede no presentarse ningún síntoma.
Cuando los niveles de glucosa descienden aproximadamente entre 50 y 70 mg/dl, aparecen los llamados síntomas adrenérgicos, relacionados con la descarga de adrenalina, que actúan como señales de alarma tempranas. Entre ellos se incluyen:
- Ansiedad, nerviosismo o inquietud sin causa aparente.
- Debilidad muscular, a veces con torpeza o movimientos espasmódicos.
- Dificultad para concentrarse o realizar tareas habituales.
- Irritabilidad, cambios de humor o comportamientos extraños.
- Palidez.
- Palpitaciones o taquicardia.
- Sudoración intensa.
- Sensación de hambre.
- Temblor o tiritona.
También pueden aparecer síntomas nocturnos, como cansancio, irritabilidad o confusión al despertar, sudoración excesiva que empapa la ropa de cama, pesadillas, llanto o despertares bruscos durante el sueño.
Estos signos indican que la glucemia está descendiendo y que es necesario actuar para evitar una mayor bajada.
Sintomatología de la hipoglucemia grave
Cuando los niveles de glucosa en sangre descienden por debajo de 50 mg/dl, pueden aparecer los síntomas neuroglucopénicos, que indican que el cerebro está sufriendo por la falta de glucosa. Estos síntomas son más graves y pueden tener consecuencias importantes:
- Alteración del comportamiento, con apariencia de embriaguez o episodios de agresividad.
- Ataxia o falta de coordinación de los movimientos.
- Confusión, desorientación u obnubilación.
- Dificultad para hablar o habla incomprensible.
- Dolor de cabeza.
- Visión borrosa o doble.
- Somnolencia intensa.
- Incapacidad para comer o beber.
- Crisis convulsivas.
- Pérdida del conocimiento o coma.
- En casos excepcionales, muerte.
Los episodios de hipoglucemia grave se han asociado a un aumento de la morbilidad, especialmente cardiovascular, y de la mortalidad. Además, incrementan el riesgo de accidentes de tráfico y de fracturas relacionadas con caídas, como las de cadera o vértebras.
TRATAMIENTO DE LA HIPOGLUCEMIA
El objetivo principal del tratamiento es elevar los niveles de glucosa en sangre hasta normalizarlos. En caso de hipoglucemia leve o moderada, se recomienda aplicar la llamada “regla del 15”, que consiste en:
- Consumir 15 gramos de hidratos de carbono de absorción rápida.
- Esperar 15 minutos y volver a medir la glucemia.
- Repetir el proceso tantas veces como sea necesario hasta alcanzar valores seguros.
Entre los hidratos de carbono de absorción rápida se incluyen, por ejemplo, medio vaso de refresco con azúcar o zumo, azúcar o miel, caramelos duros o preparados específicos de glucosa.
Una vez estabilizada la glucemia, es aconsejable ingerir carbohidratos de absorción lenta, como pan, galletas o fruta, para mantener los niveles de glucosa estables.
En casos de pérdida de conocimiento, no se deben administrar alimentos ni líquidos por vía oral ni inyectar insulina. Se debe administrar glucagón, por vía inyectable o nasal, y contactar con los servicios de emergencia si no se dispone de este tratamiento.
PREVENCIÓN DE LA HIPOGLUCEMIA
La prevención es una parte fundamental del manejo de la hipoglucemia. Algunas medidas clave incluyen:
- Controlar y registrar los niveles de glucosa en sangre según el plan terapéutico indicado por el médico.
- Ajustar correctamente las dosis de medicación y respetar los horarios prescritos.
- No saltarse ni retrasar las comidas.
- Mantener una ingesta constante y adecuada de alimentos.
- Consumir alcohol solo con moderación y acompañado de comida.
- Realizar ajustes en la medicación o en la alimentación al aumentar la actividad física.
- Anotar los episodios de hipoglucemia para identificar patrones y prevenir futuros eventos.
- Llevar identificación médica que indique la presencia de diabetes.
Un manejo adecuado y una educación sanitaria personalizada permiten reducir la frecuencia de los episodios y mejorar la seguridad y la calidad de vida de las personas con riesgo de hipoglucemia.