¿Qué alimentación es recomendable en la hipertensión arterial?

23 de Oct 2024

Dra. Ofelia Llamazares
Especialista en endocrinología y nutrición en el Hospital Virgen de la Salud de Toledo

La hipertensión arterial no suele provocar síntomas, pero es uno de los principales factores de riesgo de infarto, ictus e insuficiencia renal.

¿Qué es la hipertensión arterial y por qué es importante controlarla?

La presión arterial es la fuerza con la que la sangre circula por las arterias. Cuando esta presión se mantiene elevada de forma continuada, se habla de hipertensión arterial. Es una enfermedad muy común en la población adulta y representa uno de los principales factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Aunque en la mayoría de los casos no provoca síntomas, la hipertensión puede causar problemas graves como infarto de miocardio, ictus, insuficiencia cardíaca, insuficiencia renal o incluso muerte súbita. Por ello, su detección y control son fundamentales.

¿Qué significan las cifras de la tensión arterial?

Cuando se mide la tensión arterial se obtienen dos cifras. La primera corresponde a la presión sistólica o máxima, que es la presión que ejerce la sangre cuando el corazón se contrae. La segunda es la presión diastólica o mínima, que se produce cuando el corazón se relaja entre latidos.

Se consideran cifras normales una presión sistólica entre 110 y 140 mmHg y una diastólica entre 70 y 90 mmHg. Se habla de hipertensión arterial cuando la presión sistólica supera los 140 mmHg y la diastólica los 90 mmHg. Para confirmar el diagnóstico es necesario medir la tensión en varias ocasiones, ya que puede variar a lo largo del día.

¿Por qué es tan importante reducir la sal en la dieta?

Numerosos estudios han demostrado que reducir el sodio en la alimentación ayuda a disminuir la presión arterial. Aunque la sal es necesaria para el organismo en pequeñas cantidades, un consumo excesivo favorece la retención de líquidos y el aumento de la tensión.

La cantidad de sal que necesita el organismo es muy baja, y se recomienda no superar los 6 gramos al día, lo que equivale aproximadamente a una cucharilla de café. Gran parte del exceso de sal no procede de la que añadimos al cocinar, sino de los alimentos procesados y precocinados.

¿Qué alimentos aportan más sal?

Los alimentos frescos suelen contener poca sal de forma natural. Sin embargo, los productos procesados pueden aportar grandes cantidades. Entre los alimentos con mayor contenido en sal se encuentran los cubitos de caldo, las sopas comerciales, los embutidos, los precocinados, las pizzas, los quesos curados, las aceitunas, las salsas industriales y los snacks salados.

Reducir su consumo es una de las medidas más eficaces para controlar la hipertensión.

¿Cómo dar sabor a los platos sin añadir sal?

Cocinar sin sal no significa comer sin sabor. Para potenciar el gusto natural de los alimentos se pueden utilizar técnicas de cocinado como el vapor, la plancha, el horno, el papillote, los guisos o los estofados.

También es recomendable emplear ingredientes que realzan el sabor, como el ajo, la cebolla, el puerro, el limón, el vinagre, las especias y las hierbas aromáticas. El aceite de oliva, así como aceites y vinagres aromatizados, ayuda a mejorar el sabor de los platos sin necesidad de añadir sal.

¿Qué tipo de alimentación es recomendable en la hipertensión?

El tratamiento dietético de la hipertensión se basa en una alimentación rica en frutas, verduras, legumbres, pescado y aceite de oliva, y baja en grasas y sal. Las frutas y verduras son especialmente recomendables por su bajo contenido en sodio y su aporte de fibra y micronutrientes.

Una ingesta adecuada de calcio y vitamina D también resulta beneficiosa. Se aconseja consumir lácteos desnatados y bajos en sal, como leche, yogur o queso fresco. El chocolate negro con alto contenido en cacao puede tener un ligero efecto reductor de la tensión si se consume en pequeñas cantidades.

¿Influye el peso, el alcohol o la cafeína en la tensión arterial?

El sobrepeso y la obesidad dificultan el control de la presión arterial, por lo que una pérdida de peso moderada puede mejorar significativamente las cifras de tensión. También se recomienda limitar el consumo de alcohol y de sustancias excitantes como la cafeína, ya que pueden elevar la presión arterial.

Además, el ejercicio físico regular, no fumar y mantener hábitos de vida saludables son medidas fundamentales para el control de la hipertensión.

¿Cuándo es necesario tratamiento farmacológico?

Cuando los cambios en el estilo de vida no son suficientes para controlar la tensión, o si existen otros factores de riesgo cardiovascular, puede ser necesario iniciar tratamiento farmacológico. En cualquier caso, la medicación debe acompañarse siempre de una alimentación adecuada y hábitos saludables.

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