Vitamina D y su impacto en la salud
25 de Feb 2026
La vitamina D es una sustancia esencial para el correcto funcionamiento del organismo. Aunque se la conoce principalmente por su papel en la salud ósea, sus funciones abarcan múltiples sistemas del cuerpo.
A lo largo de este artículo repasamos sus principales funciones, cómo se obtiene y qué factores influyen en el riesgo de déficit.
¿Cuáles son las funciones de la vitamina D?
- Regulación del calcio y fósforo: mejora su absorción intestinal, reduce su eliminación renal y participa en la remodelación ósea.
- Salud ósea: promueve la formación y destrucción del hueso, siendo esencial para su crecimiento, adaptación y reparación.
- Función muscular: su déficit puede causar debilidad muscular, dolor y aumento del riesgo de caídas.
- Función celular: regula la proliferación, diferenciación y apoptosis celular, incluso en células cancerosas.
- Sistema inmunológico: mejora la respuesta frente a infecciones, especialmente respiratorias, y puede reducir el riesgo de enfermedades autoinmunes.
¿Cómo se obtiene la vitamina D?
1. Exposición solar
La principal fuente de vitamina D es la síntesis cutánea a partir del 7‑deshidrocolesterol, activada por la radiación ultravioleta B (UVB). Este proceso requiere exposición directa al sol, sin cristales de por medio, y depende de factores como:
- Latitud geográfica: menor síntesis en zonas alejadas del ecuador.
- Estación del año: menor producción en otoño e invierno.
- Hora del día y duración de la exposición: entre 15 y 20 minutos en cara y brazos, varias veces por semana.
- Edad: la piel envejecida produce menos vitamina D.
2. Alimentos ricos en vitamina D
La vitamina D es liposoluble y se encuentra principalmente en alimentos con grasas animales:
- Pescados grasos: salmón, sardina, caballa, atún, arenque, boquerón.
- Aceite de hígado de bacalao: fuente más concentrada.
- Yema de huevo.
- Lácteos grasos: mantequilla, nata y quesos curados.
- Hígado: de pollo, cerdo o ternera.
- Cacao.
- Setas y algunos mariscos: en menor cantidad.
Los productos fortificados o enriquecidos también pueden aportar vitamina D, especialmente los lácteos desnatados.
¿Quiénes tienen mayor riesgo de déficit de vitamina D?
Presentan mayor riesgo de déficit de vitamina D:
- Lactantes, especialmente prematuros.
- Personas mayores, por menor síntesis cutánea.
- Personas con poca exposición solar, como encamadas o institucionalizadas.
- Personas de piel oscura, con menor capacidad de síntesis.
- Pacientes con malabsorción de grasas, como enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, celiaquía u obstrucción biliar.
- Usuarios de ciertos medicamentos, como orlistat, esteroides o anticonvulsivantes.
En España, se estima que más del 50 % de la población presenta niveles insuficientes de vitamina D, siendo más frecuente en personas mayores.
¿Qué consecuencias puede tener el déficit de vitamina D?
El déficit de vitamina D puede asociarse a:
- Raquitismo en niños y osteomalacia en adultos.
- Osteoporosis, con aumento del riesgo de fracturas por fragilidad.
- Depresión, por alteraciones en la síntesis de serotonina.
- Inmunodeficiencia, con mayor susceptibilidad a infecciones.
- Enfermedades autoinmunes, como diabetes tipo 1 o esclerosis múltiple.
- Problemas musculares y cutáneos, como debilidad, envejecimiento muscular y mala cicatrización.
¿Cómo prevenir y abordar el déficit de vitamina D?
La prevención y el abordaje del déficit de vitamina D incluyen, en primer lugar, una evaluación médica, con medición de los niveles en sangre en personas con factores de riesgo.
La suplementación, cuando sea necesaria, debe realizarse siempre bajo indicación médica, ya que una sobredosis puede provocar efectos adversos graves. Asimismo, mantener una dieta equilibrada junto con una exposición solar moderada resulta fundamental para conservar niveles adecuados.
La vitamina D desempeña un papel clave en la salud ósea, muscular e inmunológica a lo largo de la vida. Identificar a las personas en riesgo y adoptar medidas preventivas adecuadas es esencial para evitar sus consecuencias y favorecer un estado de salud óptimo.